BIENVENIDOS: REVISTA LA URRAKA INTERNACIONAL. EDICIÓN Nº 26

Portada:
Obra: Regatas en Argenteuil
Autor: Claude Oscar Monet
Fecha: 1874
Museo: Museo de Orsay
Características: 48 x 75 cm.
Material: Oleo sobre lienzo
Estilo:Impresionismo

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Cómplices en las Artes y la Amistad

MARAVILLAS MODERNAS EN LA URRAKA.

MARAVILLAS MODERNAS EN LA URRAKA.
A lo largo de un eje de casi dos kilómetros, en el antiguo cauce del río Turia, este complejo impulsado por la Generalitat Valenciana sorprende por su arquitectura - obra de Santiago Calatrava y Félix Candela - y por su inmensa capacidad para divertir y estimular las mentes de sus visitantes que, recorriendo sus edificios, conocen diferentes aspectos relacionados con la ciencia, la tecnología, la naturaleza o el arte. (Haz click en la imagen)
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lunes, 20 de septiembre de 2010

En los caminos de La Urraka

Cuando Éramos críos

Aparecía por todos lados
con su abrigo negro de botones,
pidiéndome que no la sujetara
como a una guitarra,
pidiéndome que caminásemos fuera
de nuestro país,
pero yo la dije que no era nuestro sitio.

Se dejaba ver por la noches
cuando jugábamos a las preguntas,
cuando vestía de rojo los atardeceres
y los arrodillados de punta en blanco
se exiliaban de los recuerdos.

Poeta, cantante y guitarrista Pablo Volumen (Madrid, España)

miércoles, 15 de septiembre de 2010

El Soneto en La Urraka

SIEMPRE LOS NIÑOS

Niños del terremoto revientan inconscientes,
saben de risas blancas, no de dolor y llanto;
gritos de los escombros, madres de desencanto
que desangran horrores y esperanzas pacientes;

y vendrán los cometas en corceles ardientes,
llenos de rabias rojas, blandiendo ayes de espanto
por la mujer que llora jirones de quebranto
en negra adversidad y usuras de pudientes.

¡Humanidad doliente, codicias de mezquinos!
Jerarcas y santones, por ganancias malsanas,
trafican con el mal, y venden la vileza.

¡Hados de mala suerte, dioses de agrios destinos!
Desastres naturales, ignominias humanas
se llevan a los niños y roban su nobleza.

Escritor y poeta Camilo Valverde (España)

miércoles, 8 de septiembre de 2010

El erotismo en La Urraka

MENAGE A T...

Justine se come la verga de Paul.
Morena, lleva la marca del sol
en los pezones, y en el caracol.

Justine recibe la verga de Etienne
en..."¡animal!" y “¡cabrón!” y... “¡qué bien!...”.
La cama es mar de saliva y semén.

Justine, la diva lasciva de Paul.

Justine, la perra sumisa de Etienne.

Poeta Isidro Iturat Hernández (España, reside en Sao Paulo, Brasil)

domingo, 7 de febrero de 2010

EL EROTISMO Y SUS MISTERIOS

"Respiras agitado. Soportas, aguantas el siguiente..
gracias,
gracias
Sudas, transpiras, sin tiempo a pensar,
Otro… otro.
Tu animal humillado, tu animal orgulloso saliendo por tu piel.
Exultante, casi ofensivo.

Mi delirio en una mirada que no ves, que sientes.
Duelen, duelen los azotes, duele tu orgullo.
No hay súplica, continúo y azoto… más más
Espaciados, fuertes, flojos, insinuantes, rápidos y certeros

… no suplicarás? No caerá la moneda?
Da igual, todo se vence.

Soportas, no sabes si lo deseo pero aguantas. Te cuesta, te cuesta.
silencio, la quietud. Mis labios bebiendo de la copa
y de repente sobre la piel azotada… frío y dulce… mis labios

Un beso… y el sonido de una moneda en el suelo. "

Poeta y escritora LIŠKA (España)

viernes, 5 de febrero de 2010

LA PICARESCA EN LA URRAKA

REVUELTOS O FERTILIZADOS
(Título tomado de la obra de Eleanor Farnes)

“Por mis “güevos”
Que me quemas, que me abrasas”
Le grito a mi mujer

Cuando intenta poner la plancha caliente
Contra mi bragueta

Pues le estoy mareando la perdiz

Rozándole el cuello con la lengua.
Cada uno se escoge para sí el desayuno
Conforme a la fábula de amor conyugal
Que dice: “Te casaste, la cagaste”
Y la veo a ella
Cansada de tanto bregar
Y bajando yo de mi burro
Me vengo a ayudarla
Y le pregunto:
--¿Qué quieres?
Ella responde con otra pegunta:
-¿Cómo quieres los huevos
Revueltos o fertilizados?
Y al mejor desayunar
En un descuido mío
Ella me mete los huevos calientes y cocidos
Por entre el pantalón del pijama
No teniendo otro remedio
Sino gritar:
-Que me quemas, que me abrasas.
Amada.

Escritor Daniel de Culla (España)

domingo, 31 de enero de 2010

LOS POETAS EN LA URRAKA

Muchacho que se masturba y Jarrón con Lirios.

Todos los lirios del valle tenían
Mil mariposas sedientas de ellos
Y un ángel rubio perdía el resuello
Y el violín sonaba, y la carne ardía.

En clepsidra azul pasmaba la umbría
Y al lado del lirio el muchacho bello
Tenía la sangre caliente en el cuello
Como un panterazo de diez uñas frías.

Tocábase el arpa el arpa a si misma,
En densa canción de aguerridos prismas,
Perfume, narciso, escanciado sándalo.

Y en la extremaunción del ángel yacente
La sangre de Apolo, la sangre caliente
Vertióse de nácar absoluto escándalo.

Escritor y poeta Francisco Antonio Ruiz Caballero (España)

domingo, 22 de noviembre de 2009

Poeta invitado por La Urraka

No necesito la mano de Dios

Y el permiso de los que matan
Para poder atravesar el abismo

Para viajar al fin de la noche
No preciso billete
Pues ya estamos todos borrados
Muertos y llenos de ceniza y viento

Nos han robado las palabras y las olas
Nos han arrancado las sombras y el color
De los abrazos

Ya no hay campos ni infinitos
Que se acunen en esa boca
Y en el fuego que se abre en los cuerpos
Desnudos con cien veranos marchitos

Ahora ya no hace falta ser otra vez niño
Para ser libre y poder reír
Cada vez que respiro desnudo

Qué tranquilos y limpios se sienten mis ojos
Cuando se pierde mi boca en tu espalda
Pues sé que eres tú
La única que puede sentir lo que realmente
Crece en mí cuando nadie puede verme

Poeta Antonio Marín Segovia (España)

miércoles, 18 de noviembre de 2009

SIEMPRE LA POESÍA

DIEZ MIL VERSOS DE QUEVEDO

A Don Francisco de Quevedo (17 de Septiembre de 1580 - 8 de Septiembre de 1645), gran poeta y gran hombre, admirado compañero de pluma, tinta y papel

Diez mil versos de Quevedo,
una pipa humeante en la boca,
una pluma en la diestra
y un papel manchado de tinta.
Un par de siglos
de soledad impoluta,
de ilusión eterna,
de cariño recíproco.
Entre la brisa y el llanto
se oye corretear
el pasar de los años,
la vejez constante
que acecha, como
la muerte despierta
y viva que a mi lecho
aborda todas las noches
intentando llevarme
al otro extremo de la eternidad.
Recito estos versos
bañados en alegría y tristeza,
en desolación y muerte.
Empapados en guerras y destrucción
en injusticias y ecuanimidades.
Recito estos versos
para que no me deje la pena,
para que no pueda absorberme la tristeza,
para demostrar a mi mente
que aun estoy vivo
y que no hay poder ninguno
que pueda arrebatarme lo que más quiero:
mi vida.

Poeta Oscar González Pardo (España)

lunes, 7 de septiembre de 2009

LA POESÍA QUE TODO LO VE

ÁNGELES SIN CIELO

las personas que en el metro nos venden pañuelos
las que alegres nos regalan con su música
las que vienen de lejos las de hablar extraño
las que con el hijo en brazos
nos exageran su dolor al oído
las que nunca sabremos si acaban de salir de la cárcel
yo sé que son ángeles ángeles sin cielo
ángeles que tienen sexo y pecan
que se rascan la pierna si les pica
que nos distraen de nuestra diaria pesadilla terrenal
que nos transportan con canciones lloradas al paraíso
ese al que no queremos ir porque no hay nada sólo gente

schiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiis
ahí vienen
miradles a los ojos
son ángeles
yo les he visto las alas

Escritor y poeta FRANCISCO CENAMOR (España)

miércoles, 2 de septiembre de 2009

POESÍAS QUE LLEGAN A LA URRAKA

MUSA

Cómo olvidarte si eres fuego
y dejas la piel en los labios
de esta alcoba a punto de arder
y llena de silencios;

Porque eres luz,
entre los ángulos oscuros
de esos días que ocultan
el vuelo del orgullo herido;

claridad, ante el espejo
de inconfesables torpezas
enredadas al paso de las horas,
no te puedo olvidar.
Así, movimiento siempre, memoria
vigilante del dolor
que huye de este templo de los sueños
y me acerca a la llaga de la espera,

apuntas la palabra
sobre el rostro del vacío
que gravita
en este cuerpo de raíces.

Escritor y poeta FAUSTINO LOBATO DELGADO (España)

lunes, 31 de agosto de 2009

EL EROTISMO EN LA URRAKA

Y PARA EL AMOR, LA CALA

Permíteme susurrarte. Te musitaré casi sin voz o como prefieras.
Con la mímica de un sentimiento hondo y noble.

Te hablaré casi mudo, si lo deseas, apenas sin gritar,
sin que las venas inflamen mi cuello.

Suave. Permíteme hacerlo con las sinfonías de un silencio amoroso.
Déjame intentarlo con la agitación de un corazón imperfecto.

útilmente. Déjame envolverte con la rapsodia
de un crepuscular y somnoliento atardecer.

Déjame crearte sensaciones languideciendo abrazados en la húmeda cala
como dos amantes que se entregan a la promesa feliz.

Permite que te hable a soplos sin descanso ni vaguezas
mientras tus labios muerden los míos
y los arenales son testigos de nuestras fundidas presencias.

Escucha mi música una y otra vez hasta que te invada, hasta que te emocione,
para recordarte que soy impuro.

Insisto. Permíteme canturrear revoltoso a tu alrededor y retozar en el regazo,
oyendo las dulces notas sublimes de la melodía amorosa.

Déjame tomarte de nuevo una vez más hasta que el sol nazca tras el horizonte
y mientras, cerremos nuestra cala...

...languideciendo...

Escritor y poeta JOSEP ESTEVE RICO SOGORB (España)

viernes, 19 de junio de 2009

EL PODER DE LAS PALABRAS

OLFATO


- Duele!!
- Tanto duele?
- No me hagas daño
- No puedo hacerte daño, no voy a hacerte daño, no has venido a mí para eso, pero si quieres que te quite el dolor tengo que trabajar sobre él y es él el que duele. Mejor así?

Poeta Liška (España)

miércoles, 17 de junio de 2009

URRAKACUENTO

CORAZONES SALVAJES

La Isla era todo un mundo, poblado por una naturaleza viviente y rodeada de una inmensa frontera de aguas verdosas que la aislaba del resto del universo. Durante todo el año reinaba en ella un clima tropical que permitía el desarrollo de una exuberante vegetación y la existencia de numerosas aves multicolores.
El sol se había puesto ya cuando una luna tímida y muy pálida hizo su aparición en el horizonte, iluminando La Isla con su luz lechosa y reflejándose en un mar azul, inmenso y tranquilo.
Egeo se aproximó al borde de la enorme roca y allí se detuvo. Durante un breve instante –apenas unos segundos– contempló sonriente a la joven que estaba abajo, en la playa, y al niño que ésta apretaba suavemente contra sus menudos pechos. Después saltó al agua y nadó sin prisa, con brazadas fáciles, hasta la orilla.
La muchacha, sentada sobre la arena, le observaba con atención mientras la leve brisa marina enredaba sus largos cabellos decolorados par la acción del sol. Su piel morena contrastaba con aquella maraña de finos hilos de oro...
El niño, que hasta ese momento había permanecido dormido entre sus delicados brazos, despertó y comenzó a llorar. Entonces, ella le ofreció una de aquellos redondos y sensuales pechos, y el llanto cesó.
Egeo, que ya habla salido del agua, llegó hasta donde estaba sentada la joven, se puso en cuclillas delante de ella y la besó en la frente. Luego, con gran delicadeza, posó su mano sobre la cabeza de aquel niño, que era el fruto de su amor.
El bebé, prendido del pezón de su madre, dejaba oír ávidos chupeteos. Ella sonrió, le cambió de pecho y, cuando lo supo satisfecho, se lo entregó a Egeo...
Los dos jóvenes se pusieron en pie y se adentraron en la espesura de la cercana selva, al tiempo que una veloz llamarada blanquecina cruzaba la constelación de Perseo, desintegrándose unos segundos después a la altura de las Pléyades.
Todo era hermoso y mágico... El ser humano había encontrado la forma de vivir en armonía con la naturaleza y el planeta Tierra –la vieja madre Tierra– se había convertido en un paraíso para él, en un auténtico jardín del Edén donde el corazón humano se dejaba guiar por sus instintos y pasiones. Y allí, bajo la Vía Láctea, las criaturas humanas seguían los impulsos de la naturaleza con plena libertad, mientras la eterna Estrella de Verano, con su azulada luz, encaminaba sus pasos hacia el universo del amor inmortal.

Escritor Rubén Serrano (España)

martes, 14 de abril de 2009

LA VOZ DE LOS POETAS

LATITUDES

Desde el cielo...
las estrellas caen al charco
que ha parido un calcetín
en la cuerda de tender.

Desde el suelo...
mirada está narrando
la presencia de los gatos
que hacen guardia en las aceras.

Desde el aire...
mi nariz se compadece
del hedor que han vomitado
los camiones de basura.

Desde el ruido...
mis oídos sólo escuchan
el gruñido escandaloso
que susurra la tristeza.

Desde mí...
nace un títere que escribe
maniatado por las reglas
que le dicta el corazón.

Poeta Javier Castro (España)

lunes, 13 de abril de 2009

SIEMPRE LA POESÍA

La mirada de los gatos

No esquives la mirada de los gatos,
las sombras que se cruzan
sin destino, la lluvia intermitente
detrás de los cristales.
Tampoco rehúses
las horas de la noche.
Será tu hogar un día.

Será miel en la calle,
el faro sin hoguera
que puede buscar en cualquier tiempo
caminos que se adentren
más lejos que el futuro.

Pregunta a los planetas,
antes de que se acaben
los años del mercurio.

Confía en los astros,
no estás solo.

Acecha los pasos del gato,
se mueve con pereza
pero es sabiduría.

Atiende a las señales de la nube.

Poeta Chema Barredo (España)

miércoles, 18 de febrero de 2009

URRAKACUENTO

CABALLOS MUERTOS

Estrella soñó durante siete noches con siete caballos muertos que eran arrastrados por una carretera recién asfaltada de alquitrán negro y humeante. La reiteración del sueño la asustó y le hizo temer por la vida de sus siete hijos, apuestos y fuertes como robles.
Durante los sueños, la emisaria de Thanatos, además del temor, hizo arraigar en la mente de Estrella la idea de que aquella amenaza que se cernía sobre sus hijos podía ser conjurada si en su lugar eran sacrificados otros siete hombres jóvenes y hermosos. Estrella salió siete noches para cumplir con los designios de la Muerte.
Concluido el plazo fatídico, la letal visitante de las tinieblas se alejó acompañada por catorce bellos varones que ya nunca cumplirían la treintena. A pesar de su celo, Estrella se quedó totalmente sola.

Escritora MARISOL LLANO AZCÁRATE (España)

sábado, 27 de diciembre de 2008

NARRADORES EN LA URRAKA

PORNOGRAFÍA A LAS OCHO Y TREINTA DE LA TARDE

Angela, Adela, y Marcos. Los tres en el pajar, desnudos y poseídos por la fiebre. Una fiebre, una calentura de serpientes criminales, de víboras verdes y húmedas, largas, muy largas, entre sandías abiertas que muestran una pulpa rojamente enfurecida, azucarada hasta la diabetes y llena de pepitas negras, como hormigas, la corteza verde y la mosca Drosophila, pequeñísima sobre el relicario de soberbísimo néctar. Ella a él besándole, las dos lenguas retorciéndose como lentos y sanguinolentísimos caracoles, babosas y moluscos ebrios de placer, buscando el deleite, bruto, brutal, fornicación ad extremis. El trío se bambolea a sí mismo, el gran vergajo penetra la ostra y el nudibranquio, la verruga, la cabeza de pavo que entre las piernas de las diosas se desolla con las uñas, rojísimas a un punto, o violetas. Larga cabellera de Angela, en un cuerpo modelado para la lujuria, creado especialmente por un Dios íncubo o súcubo, infernal, entre marasmos y gotas que caen de enormes cirios negros. Hay en el pajar un rastrillo de hierro oxidado, el tridente de un barbudo Dios Neptuno que entre sirenas de opulentas colas ejerce cubanas de semen, ansioso como un demente sátiro. La paja, seca y amarillísima, es un incómodo colchón para los cuerpos desnudos, las nalgas de Adela sufren el peso de la penetración, y Marcos, jinete despiadado lleno de salvajes espuelas de oro, fustiga a la yegua, le da latigazos, con una fusta de carne, oprobiosa gónada del macho feroz, toro de descomunales proporciones, efebo monstruoso de rabioso sexo. Más allá, donde la paja da con el suelo arenoso y sucio, un gallo de pelea de color rojo cobrizo persigue gallinas pequeñas y fieras, emplumadas y lascivas, que débilmente cacarean pidiéndole al macho fecundaciones sin respiro. Y cerdos, siete cerdos, siete redondos, sucios, y obesos descendientes de aguerridos jabalíes, en la estancia defecan sus purines, entre moscas de ébano o bronce verde. La cerda recién parida, echada en el suelo, como una masa de carne sin nervio, amamanta diez diminutos lechones, mientras arriba, sobre la paja, Angela engulle caprichosamente a Marcos que casi se derrite de fervor y gloria mientras sucumbe bajo el dominio del nardo de carne de Adela. Un neumático viejo, sobre el que el agua de la lluvia ha dejado una colección de paramecios y caracoles, atestigua la orgía de los sedientos de deseo, que en un volcán de fuego podrían hacer arder el granero. Los impuros olores de la pocilga no disminuyen ni un ápice la estrangulada y tricéfala cabeza de la serpiente que se autodevora, en un festín contemplado por lascivos y corrompidos jamones vivientes. A través de una de las tablas del pajar tres niños de diez años observan la escena aterrados mientras se preguntan qué clase de espanto están haciendo sus padres. El niño mayor, de quince años, que los ha llevado allí les señala con el dedo en la boca silencio y los niños se ríen mirando la demoníaca posesión y el aquelarre de los corruptos. Las gotas de aceite del semental se derraman en vano sobre las esféricas nalgas de las sodomitas.

Escritor FRANCISCO ANTONIO RUIZ CABALLERO (España)

viernes, 26 de diciembre de 2008

MINICUENTO EN LA URRAKA

LAS GOMITAS DE TUS BRAGUITAS

Son de chicle... se estiran, se achican... globos de colores... noches insomnes...
Tirachinas para chinos que juegan a saltarse los ojos mientras los demás se los sacan para no perder detalle de la extraña sensación de deshacer con aceite el elástico límite de tu cintura.
Horizontal, transversal, diagonal... policromática conjunción de negros, rojos y blancos...
Alcanza con su impulso el otro lado de la orilla...
Gomas de mascar, gomas de montar, gomas neumáticas para rodar y rodar... Festín para un postre... comérselas.

Escritor FERNANDO R. ORTEGA (España)

sábado, 15 de noviembre de 2008

URRAKACUENTO

REMIENDOS

Durante los primeros años, no fueron necesarios. Todo iba bien, sobre ruedas, según lo establecido y lo deseado. Parecía casi perfecto, ¡tanto!, que asustaba.

Luego, algún problemilla sin importancia. Después, dos o tres mini crisis y, cuando estábamos a punto de caer en el primer gran agujero, entre todos, con rapidez, tejimos un parche. Nos casamos.
Fue entre todos, sí. Pues éste no lo urdimos nosotros dos solos, sino que colaboraron padres y amigos.

Con la ilusión del evento y, los normales nervios achacados a tal circunstancia, disimulamos peleas y desavenencias. El viaje nupcial puso paz, creó proyectos, e hizo centrar nuestras energías en nuevas miras. Una, destacaba entre las demás, la casa.

Hipotecar de por vida, no sólo el bolsillo, sino también los afectos, era el plan.
El nuevo escenario -con la satisfacción que produce la compra de relucientes enseres- y, el orgullo hinchado cual globo a punto de estallar -por el estatus conseguido-, fueron el recosido perfecto para afrontar la convivencia. Discutir de continuo, se percibió como normal, como parte del esfuerzo que supone adaptarse a otra persona.

En menos de un año, e imbuidos por la espiral consumista en la que ambos habíamos crecido y, que al mismo tiempo, acrecentaba nuestras diferencias; vimos como se acercaba hacia nosotros otro peligroso socavón, capaz de absorbernos, de transportarnos a otra realidad: la temida ruptura. Pero fuimos audaces, ¡compramos el coche! El remiendo fue adecuado.

Hacia la dimensión desconocida, o mejor dicho, conocida y repudiada por nuestras férreas convicciones, nos dirigíamos sin remedio. Volvimos a pedir consejo. A fiarnos de la experiencia de los mayores. Cosa que, sin lugar a dudas, dice mucho de una civilización. De nuevo, entre todo el grupo, ideamos otro gran parche, el parche de todos los parches. Nos embarazamos.

Nueve meses por delante, de mal humor justificado, por los antojos de uno y la inexperiencia del otro. ¡Qué alivio! Ya que la alegría de ser padres, mezclada con las noches sin dormir de la crianza, y el ajetreo de la manada alrededor de la criatura; hizo que pasaran tres años más. Contábamos con cinco preciosos años de felicidad absoluta.

Ante los absurdos intentos de escapar de la dicha y dejarse seducir por nuevos boquetes, apareció el chantaje. La unión no puede disolverse en mor de los hijos, de su bienestar, o eso se aduce. Pero ese zurcido no era tan consistente, la voluntad de ir tejiendo, menguaba. La desidia se instaló en la rueca, dificultando la solidez del nuevo parche y, el chantaje se deshilachaba.

Años de culeras, coderas, piezas y retoques se fueron sucediendo, todo dentro de la normalidad preestablecida. Hasta que un buen día, al salir a la calle, las risas nos invadieron, pues el roto era tal, que paseábamos por el mundo, como el rey desnudo, sin ropaje alguno.

Escritora CRISTINA GHIORGHIU (España)

viernes, 26 de septiembre de 2008

PUERTAS ABIERTAS A LAS ESCRITORAS DEL MUNDO

El todo es la suma de sus partes

-Se mis ojos y llévame a través de este oscuro sendero. - Me susurró al oído. - Léeme algo.
-¿Que quieres que te lea?

-Lo que ves...

El silencio estalló en la habitación. Necesitaba preparar mi voz antes de dar comienzo a la lectura.

"Tumbados en la cama entrelazaban sus cuerpos. Se gustaban. Se querían. Se amaban. Pero nadie más lo sabía salvo ellos dos, que lo gritaban en cada suspiro, y el cosmos bajo el que se acostaban cada noche. Preferían no pronunciar palabras y demostrar sutilmente sus sentimientos con actos.Hasta hacía unos días no eran más que dos líneas paralelas que nunca se habrían cruzado de no ser porque, sin querer evitarlo, decidieron converger en un punto. Desde entonces, forman una única línea recta. Una parte, un todo, un ser.

Son dos personas imperfectas que han formado un mundo perfecto en el que sólo encajan ellos y nadie más."

-Estando a tu lado, mi ceguera no es más que una consecuencia de vivir.

Escritora Paula Goberna Prieto (España)

VISITA: GRANDES POETAS DEL MUNDO : http://grandespoetasdelmundo.blogspot.com/

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QUEREMOS ROCK

Sólo disfrútalo.

Una de las grandes del Jazz: Billie Holiday