
Mil mariposas sedientas de ellos
Y un ángel rubio perdía el resuello
Y el violín sonaba, y la carne ardía.
En clepsidra azul pasmaba la umbría
Y al lado del lirio el muchacho bello
Tenía la sangre caliente en el cuello
Como un panterazo de diez uñas frías.
Tocábase el arpa el arpa a si misma,
En densa canción de aguerridos prismas,
Perfume, narciso, escanciado sándalo.
Y en la extremaunción del ángel yacente
La sangre de Apolo, la sangre caliente
Vertióse de nácar absoluto escándalo.
Escritor y poeta Francisco Antonio Ruiz Caballero (España)
1 comentario:
Hermoso poema!
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