Nací en este pequeño país. Sin embargo, vengo del sol, del viento, del fuego, del socavó

Vengo del África milenaria y renovada en sus tambores. De las estepas del Asia. De las islas y canoas de Oceanía. De las playas, llanuras y montañas de Abia Yala. Y del rayo que no cesa: la cuchillada de la bárbara Europa.
Llevo a cuestas equipajes, siglos, la custodia cubriendo mis espaldas. Traigo la palma, el papiro y el amatl; la vihuela, el laúd y la guitarra; las monedas de la suerte dibujadas en el golpe místico de los dados de la muerte. Llevo un pan y un pescado, tortillas de maíz y casabe. Y el vino en todos los costados.
Despliego dioses tallados en humo y piedra, en las cuentas largas y cortas de las cosechas, en el estallido de la primavera.
Y una tristeza que no se apaga sino en el encuentro con ella, la belleza del tiempo estampada en sus pechos y caderas.
Sostengo lanzas y fusiles que cumplieron la hazaña, armas de la derrota, piélago de la victoria. Porto el talante de lucha y resistencia porque soy guerrero de cabellera larga y mirada tenaz. Libertario de barricada y trinchera.
Un manantial de placeres en el susurro del vendaval.
Y millones de palabras para defenderme cuando mi cuerpo ya cansado traza el itinerario por mi comarca, la de todos.
Por eso la defiendo verde y amplia como el planeta.
Dibujada en mi mano la extiendo por todas las galaxias.
Poeta y escritor ADRIANO CORRALES (Costa Rica)
No hay comentarios:
Publicar un comentario