Plateó la luna senderos prohibidos
de mi piel sobre tu lecho
Mis dedos entrelazaron
las riberas altas de tus pastizales sedientos
En súbito trance mis labios descendieron
las abruptas barrancas de tu cuerpo
Mi boca socavó acantilados
donde reventaron intrépidas olas de fuego
Guijarros de sudor nos recorrieron
cuando nuestros pies se enlazaron
en marejadas sin tiempo.
Nuestra respiración desnudó las ninfas
espumosas del deseo
y un río salvaje y ardiente
al éxtasis elevó mi cuerpo.
Parpadeó la luna por un instante…
… en ese momento emprendí el regreso.
de mi piel sobre tu lecho

Mis dedos entrelazaron
las riberas altas de tus pastizales sedientos
En súbito trance mis labios descendieron
las abruptas barrancas de tu cuerpo
Mi boca socavó acantilados
donde reventaron intrépidas olas de fuego
Guijarros de sudor nos recorrieron
cuando nuestros pies se enlazaron
en marejadas sin tiempo.
Nuestra respiración desnudó las ninfas
espumosas del deseo
y un río salvaje y ardiente
al éxtasis elevó mi cuerpo.
Parpadeó la luna por un instante…
… en ese momento emprendí el regreso.
Gloria Malinskas. Argentina
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