Todo es negro / como el orgasmo en el que caigo sin querer // Y sin patena caigo / hostia de tus manos // Pero no hay milagro / La espuma y tu cuerpo se van por la rejilla // Resbala tu mirada de mi boca / tu lengua interminable de mi ombligo / tus dedos de mi piel muerta de frío ahora / muerta de miedo / pura sed de roca y tigre // y la sábana se hace tundra // El agua me está huyendo / se envuelve en grito / aquieta mi cabello erizado de palabras ///
Bebo un sorbo que termina de enmudecer tu sabor a vino y sed / musgo y espejo // Vuelvo a ser rata / aunque seas vos el que repta por las cañerías y se hace túnel río mar / cada vez más rápido / cada vez más lejos / cada vez más viento y más pasado // Mientras / yo me seco lentamente / y busco a ver si ha quedado algo de tu color / tal vez en las axilas / entre los dedos de los pies //
Me miro en el espejo // Estoy tan blanca de vos// Es el día uno de la espera / es el día uno de la sed y los trapecios // Habrá que gestar equilibrios / pernoctar pájaro // Me recorro con miedo de agujas el escote / el cuello // Nada // Me barro la boca de tu boca / las sienes de toda fotografía sepia que no conduzca hasta esos ojos / donde el agua no penetra / y vos / me seguís besando///
Poeta Marcela Predieri (Argentina).
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