
jugando en tus quejidos y tus respiros.
Tú llorarás sobre mi garganta pidiendo asilo,
borrarás el paraíso de mi cráneo
y de tu cuerpo un grito de tijeras
abrirá la noche para convertirme en silencio.
Rodaré de tu espejo, desnudo, disuelto
convertido en uñas y dientes mordido como una fruta
en tu boca.
Abriré mi camisa gris para que se escapen las palomas,
preguntaré si el cielo sigue dando cuerda a su brazo izquierdo
para no caer sobre la ciudad que nos aplasta los cráneos/
los ronquidos de la noche/el cuarto luciérnaga de nuestras lámparas/
los semáforos contradictorios de nuestros cuerpos/
picotazos de labios debajo de una sábana/
fiebre adolorida al chocarse nuestros cuerpos/
luna salsa de tomate cuando le caen nuestros aullidos y gemidos/
Mordido molusco de tu sexo derretido/boca copa bebiendo lluvia blanca/
niebla en tus ojos /algodón en mi camisa abriéndose como dos puertas
para salir cómodos al exilio.
Así estaré jugando sobre tu piel como un niño
palpa en el paladar de su mano un juguete delicioso.
Poeta César Quispe Ramírez (Perú)
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