rasgada por todos los flancos de mi cuerpo
Tus garras prendidas, hundidas en mis carnes, sangran...
y se envician mis venas, te aglutinas en mis arterias.
No tengo salvedad, tampoco quiero el rescate.
Sin embargo, no me colmas más que en tus delirios
que hacen girar mi cabeza obtusamente en una embriaguez
que desarma, que tortura y mata.
y prefiero estas muertes y resucitaciones.
A caso de esto no se trata la vida?
Poeta Laura Elena Bermúdez (Argentina)
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