No fue una ilusión acaso?
Cálidas plumas llovían acariciando mi humanidad
Pensé en una paloma en vano

Iba divagando por aquella floresta imaginaria
Tenía la cabeza llena,
Sobrecogida con ideas vacías
Y un primitivo alarido me sacó del estupor
Quién es él que vestido para el ataque
Deshoja la manta cruda de un ser de luz
En su silenciosa turba
Deja mirar, quien se anuncia con violencia
Desplumando tus alas
Con una correa puntiaguda
Serpenteando a tu vera
Cargado de maderas duras
Y un afilado cuchillo
Hace de tu celestial figura una corona de espinas
Alguien debe ayudarte
Su ardor malsano
Transforma tu cuerpo en azogue
Pero no tengo miedo
No hay insecto semejante a una bóveda
Ni voluntad que no emule un templo
Empuño esta piedra afilada
Por donde se inclina el viento
Y con un certero acierto
Hago astillas a tu carcelero
Ya eres libre,
Ahora puedes volar
No ves que no hay ya espectros brunos…!
Ya nadie vendará las alas de un ángel volando
Susurros de Dios, con nosotros orando
Poeta Maritza Luza Castillo (Perú)
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