A ti Maríamaris porque eres vino y vino tinto es tu pelo que me excita, sabo

Y tu boca imperfecta y abultada despierta la mía. Ay Maríamaris si te recorro y te humedezco y no sabes como lloras de placer.
Yo me estoy riendo al ver tu pelo vino tinto enredado en mis manos narcisistas. Me amo en ti Maríamaris y no te importa, pues sólo te preocupa que no acabe, que moje tus arrugas.
Destilas tu pasado y te vuelves vulnerable, completamente vulnerable a mi respiro y reclamas mi aliento y yo me estoy riendo, al ver que ahora tus labios vino tinto me llaman sin decir una palabra…
Ahí Mariamaris donde humedeces y revuelvo tus culpas, no sabes como lloro de placer.
ANÓNIMO (Por expresa petición del autor)
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