
Al llegar a tu casa para sacarte a volar,
Almizcle de rosas y sándalo;
Cuando los peces están muertos en la coladera
Expiden su olor a mar seco.
Mi mujer, mi lesbia,
Ahora me miras desdeñosa en el espejo
Pero me arrimo ti, a tu pared de cristal
Y tú me susurras que la alborada no despertará de sus sueños híbridos,
Sé que deseas mi beso ebrio de la aurora.
Flores de escarnio,
Estas risas no han querido salir de su cuerpo mulato,
Déjenme untarla con esencias,
Marcar su cuerpo, besar su ombligo,
Llévense la aureola y déjenme las alas,
Para verter el almizcle y llevarlo a volar lejos
Lejos de sus orillas de peces sin mar.
Poeta Anabel Manjarrez (Colombia)
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