No consiguió la silla partir tras la mujer

Pase a sus cuatro patas
Permanece en su sitio
Delante del jardín
Y solo un cojincillo de colores evoca
Las tibias piernas
Abandonadas largamente encima suyo
Bajo ellas la hierba languidece
El tiempo acecha desde arriba
Ignoro ahora si podrá resistir
La solitaria cuatro patas
El afilado besuqueo de algunas gallinas
Al no haber quien las eche
Poeta Violeta Boncheva (Bulgaria)
1 comentario:
Querida Violeta, que alegría encontrar tu poesía en la Urraka. Un abrazo enorme, amiga y traductora,
Silvia Loustau
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