
Olvidando el tumulto parisino
buscando un muelle cómplice
olvidando el frío que impera,
y los vientos audaces
que sacuden los árboles,
llega el beso ardientemente.
Atrás un velero con turistas
suspirando la libertad de amar,
nace la emoción y desaparece
y se plasma en una fotografía
que perdurará en los tiempos.
Vienen más besos y sonrisas,
un cerrar la puerta de adentro,
de una desconocida pieza.
Los sorprende la madrugada
escribiendo un nuevo libro,
y un cuadro a medio terminar.
Poeta BEATRIZ VALERIO (Argentina)
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