ARTE DE AMOR DEL JAPÓN.
En Shunga no es tanto la ceremonia

Que el pincel japonés nos proponía:
Mucho recato, mucha parsimonia,
Como la luna, un seno esclarecía.
Aquí el varón avanza con su ariete,
Y ella lo mira con falso recato;
Luego el falo, minero en arrebato,
Busca el áureo filón, y allí se mete...
El suntuoso ropaje ha dado paso
A piernas que descubren la rotonda;
Cruzándose centellas en su trazo...
Pero el Monte está allí y el Habitante
Se orienta en el perfume de la fronda
Con un solo propósito: el levante..
Poeta WASHINGTON BENAVIDES (Uruguay)
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