
Fue un día negro, negro en toda su dimensión, sin el calor del día anterior ya que la lluvia había sembrado el fresco necesario para reponer a su temperatura habitual a los cuerpos calenturientos, pero digo que era negro, porque las sombras corrían esa mañana como fantasmas por mi alma
Ese fantasma del que hablo lo había creado yo en persona, porque no hay nada con más poder que mi estado de ira, cuando la ira entra en mis entrañas nacen las dudas y las dudas me hacen destruir
Antes destruía las cosas materiales, me cansé de romper copas, platosy vasos como casamiento griego, ahora me destruyo a mí y a todo lo qu eme rodea y también estoy harta, porque en esencia quiero amar y que me amen, pero no!, entro en ira, ese estado no controlable que se apodera de mí y ¡zzzzzáss!
Así en pleno ataque, mórbida, lívida, sin razón vi una cara desencajada y mire en ella al espíritu y dije No!!!!!!!
Cual princesa arreglé el rostro, el cabello, vestí con lo mejor y me miré al espejo
Mi perfil sonreía en dulce armonía. La calma chicha flotaba en el ambiente
Me dije SI!!!!!!!!!
Anduve y desanduve, buscando compañía en mi solitariedad y era tan profunda que me quede en ella y me refugié allí, en esa terraza bar, sobre el río
La luna en cuarto menguante rasaba el agua dando figura a las olas que golpeteaban sobre el muelle, algún murciélago realzaba su vuelo, en un baño de luna
Las estrellas y las constelaciones se dibujaban armoniosas ydesaparecían cuando las nubes corrían presurosas como dueñas del espacio y cubrían y descubrían en su danza tribal de flotar por el este
La música del bar no dejaba oír su sonido al río, el río era un elemento de la luna y de la negrura, las islas a la distancia, sombras, y por detrás algo blanquecino que se diluía, el neón demarcaba el puente y las luces circunvalantes hablaban de una gran ciudad
De pronto…. el holandés errante…. un mástil negro con una luz tenue, continuaba una bodega negroinsolente con vientre de cereal, cubierta toda de un musgo Era un barco, pero nacido de otro erial, cada parte que avanzaba hacia mí estaba oculta por ese musgo espeso y alto, avanzando, avanzando, sin detenerse, sin sonido, mudo fantasma
Lo bañó la luna y viró al naranja, sus mástiles desprendieron el musgo y a estribor la luz en el palo mayor equivalente a la de babor, mostraba que había marineros vivos
Siguió su camino en cuarto menguante, coloreado hasta ser tragado nuevamente por las sombras
Aún hoy, cuando la temperatura se mantiene fresca, recuerdo la aparición oscura del holandés errante y oigo el grito de Senta «¡Acoge a tu ángel y a su mandato! ¡Heme aquí fiel a ti hasta la muerte!»
Escritora y poeta Gladys López Pianesi (Argentina)
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