Su cuerpecillo tiembla tenso miedo,

abrazo sus temblores y lo mimo;
palpo su tiritar, mientras comprimo
su amargura que nunca olvidar puedo.
Yo lo miro y mirándolo me quedo;
lo retengo, lo aprieto, lloro y gimo,
dolor viejo y sangrante que le oprimo
en zonas de mi afán y mi denuedo.
En su alma, se fracturan las verdades;
en su rostro, perviven las ausencias
y sus ojos se nublan de crueldades.
Crímenes, ambiciones y pendencias
por miserables lucros y maldades,
le partieron sus sueños y vivencias.
Poeta Camilo Valverde (España)
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