Todas las noches, en el lujoso hospedaje para señoritas universitarias, la comunid
ad de piojos solía abandonar por unas horas las frondosas cabelleras de sus anfitrionas y alegres asistían a bulliciosas tertulias en donde se divertían bailando, intercambiando chismes y cultivando amistades.
Antes de la salida del sol, los trasnochadores parásitos, retornaban a sus respectivas testas a continuar con sus monótonas vidas.
Catalina era una belleza de piojo, digna representante del sexo femenino, joven, agraciada y vanidosa. Nunca pasaba desapercibida, pues sobresalía por sus variados tintes y peinados. Un día, se presentaba luciendo una cabellera lisa y rubia, y en otra oportunidad, llegaba con el pelo ensortijado y de un profundo negro lustroso. Cuando menos se lo esperaban sus contertulios, aparecía de pelirroja y así, de continuo, solía sorprender a sus congéneres, quienes la tildaban de presumida y jactanciosa. Ella, sabedora de esas criticas, fingía ignorarlas y disfrutaba de esos momentos que le parecían gloriosos, pensando que las murmuraciones se debían a la envidia de las féminas de su especie. Y así, continuó por largo tiempo, despertando comentarios desdeñosos de las resentidas y arrancando suspiros de admiración de la población masculina. Hoy los deslumbraba con vistosos rayitos y mañana, los sorprendía luciendo colores extravagantes, tales como el ridículo verde, el fachoso azul o el estrafalario morado.
Catalina se vanagloriaba de seguir de cerca los pasos de la veleidosa moda y de contar con los recursos necesarios para efectuar sus continuos cambios de estampa. Lo que sus admiradores desconocían y sus envidiosas amigas ignoraban, era que sus cambios de look no dependían de su voluntad; ella, sencillamente, saludaba con sombrero ajeno, pues estaba sujeta al gusto y estado de animo de su coqueta, rica y cambiante anfitriona.
Vicente A. Vásquez Bonilla. (Guatemala)
2 comentarios:
¡Excelente!, bien escrito, atrapa desde la primera línea, muy ingenioso.
La comunidad de piojos, debería premiarte.
Loreto
Muy bueno.
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