Carpintero de pobres,
con viejas herramientas,
armador de ataúdes de pino
para albergar la muerte.
Con rústicos tablones

tan delgados como una cinta
tus rústicas manos construyen
dignidad a quienes yacen sin vida.
Los ataúdes albergan cuerpos
Inertes, sin vida, fríos y rotos
por la violencia y el odio,
el terrible sentimiento.
Carpintero de pobres, unes las maderas
a golpes de martillo
con clavos largos y afilados
inmovilizando la muerte.
Ayudas a dignificar con tus manos
la muerte de pobres niños,
con el oficio bíblico del santo varón
y nobles herramientas viejas.
Construyes sin lujos ataúdes,
parecidos a cajas de mercancías,
no hay dinero ni herramientas
con que pagar al Carpintero de Bagdad
el lujo en las tinieblas.
Salvador Barrau Viñas. España
1 comentario:
Salvador: siempre alguien debe fabricar un lugar para los restos de la muerte. Buen poema realista.
Laura B.Chiesa (Rca.Argentina)
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