He visto a las mujeres abrazarse a si mismas cuando duermen.
Anidando en sí la espera como una niebla negra.
El abrazo, como un código secreto, es as de un enigma,

esparce sobre los hombros estaciones ya desiertas,
huele a barnices de otros barcos sin naufragios,
a niños y a hombres atados a su perfil de magnolias en flor,
a sus senos benefactores pródigos,
a la medida fértil de su amor.
La noche urde un engaño entre sus sábanas.
Una promesa maldita, un regreso hacia los trucos de la vida
Urde pequeñas quimeras merecidas. Y hay dolor.
La moneda prieta de un sueño.
Afuera hiela.
En el fondo del corazón también.
Marisa Aragón Willner. Poeta de Buenos Aires, Argentina.
2 comentarios:
"Afuera hiela.
En el fondo del corazón también"...pero la helada en el corazón de una mujer, es el agua pródiga, que transformada en gotas, en primavera...hará renacer la flor...Bellísimo poema. Felicitaciones.
Graciela María
http://webs.uolsinectis.com.ar/vida-reflexion
Bellísimo Marisa, y un final que derrumba catedrales.
Besos, Gabriela Abeal.
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